6:34 pm - Jue, Mar 6, 2014

CRISIS BY DOLCE & GABBANA

De cómo llegué a ser chapero

Mi padre lleva tres años en el sofá bebiendo un whiskey y fumando unos cigarrillos que a mi madre le cuesta mucho esfuerzo ganar, ya que friega escaleras para mantener a la familia. Mi hermano Alfonso es una copia exacta de mi padre. Dos años sin trabajar y bebiendo un whiskey que no podemos comprar. La crisis nos ha dejado al borde de la más completa ruina.

Por aquellos tiempos yo contaba con la edad de 20 años. Era un chico atractivo, guapo, con un cuerpo de gimnasio y sin vello por naturaleza. Era el estereotipo del gay joven sin trabajo y sin estudios ya que tuve que dejar la carrera debido a la falta de ingresos en mi hogar.

Además de contar con una cara de ángel y cuerpo de escándalo, también tenía un pequeño secreto con el que me sacaba unos euros pero no los suficientes. El dinero que sacaba no estaba dispuesto a entregarlo a casa para los vicios de dos vagos postrados en el sofá viendo la vida pasar. Me negaba a que mi hermano, un chico joven como yo no hiciera nada para despertar de su letargo. La crisis lo había como hipnotizado, le había bajado mucho su autoestima y tomaba ansiolíticos y antidepresivos. Mi madre no podía hacer más de lo que ya hacía y también decidió mirar hacia otra parte. Tan solo salía todas las mañanas a limpiar escaleras y regresar por la noche con toda la casa patas arriba. Su vida se había convertido en la peor pesadilla de una madre, esposa y ama de casa.

Mi pequeño secreto consistía en tocar las manos de las personas y ellas mostrarme sus más apreciados deseos. Con ese pequeño don, adivinaba lo que pensaban como si supiera leer las cartas, sus problemas y sus inquietudes. Cobraba veinte euros, una cantidad con la que no podría nunca llegar a comprarme aquellos pantalones Dolce & Gabbana que había visto. Eran una maravilla. Vaqueros con un corte impecable que hacía resaltar mi culo y mi paquete. Los deseaba tanto que mi deseo poco a poco se convirtió en una obsesión.

Mi fondo de armario era todo de mercadillo. No podía permitirme nada más y el resto de mis amigos llevaban los fines de semana conjuntos elegantes y muy caros. Ellos tenían un buen puesto de trabajo. Yo me encontraba perdido como los seis millones de parados en España. Pero no estaba dispuesto a que pasase un día más en aquella situación. Todos los días visitaba el escaparate de la tienda y veía aquellos pantalones enfundados en aquel maniquí. Me fascinaba más por lo que representaban que por el modelo en si mismo. No quería asumirlo pero era cierto, envidiaba a mis amigos y sus modelones de fin de semana.

Un sábado como otro cualquiera me encontré con un antiguo amigo de la facultad de primer curso. Se llamaba David. Iba vestido impecable y por lo que pude ver aquella noche también su cartera estaba impecablemente llena de euros.

Sin duda lo había conseguido. Había logrado terminar la carrera y conseguir un puesto de trabajo que le permitía todos aquellos lujos. Pero cual fue mi sorpresa cuando me confesó que nada de eso es lo que le había ocurrido. Me relató mientras tomábamos una copa en la disco de moda de ambiente, que sus padres se habían quedado sin trabajo justo el primer año de carrera. Tuvo que dejar de estudiar y ponerse a trabajar repartiendo pizzas. Recordaba no soportar el olor a pizza y ese horrible uniforme que le obligaban a colocarse a sí que decidió cambiar su vida por completo, un giro total.

- Ante el panorama que tenía frente a mi vida sólo me quedaba una salida. Me dijo David.

David era chapero, prostituto, gigoló. Vendía su cuerpo a hombres que deseaban tenerlo bajo sus sábanas. En aquel momento que me contó su historia pude ver aquello vaqueros Dolce & Gabbana puestos sobre mi piel.

De aquella noche de reencuentros saqué una resaca de la hostia y varios números de teléfonos que me pasó mi amigo David, a modo de cómo él quiso expresar un favor grandísimo pues eran altos ejecutivos con mucha pasta. Nada de ir mamándola por veinte euros.

Estaba de pié frente a la cama del hotel. Un hotel de lujo. Manuel, mi primer cliente, el cliente que me aconsejó David se encontraba en la cama completamente desnudo. Su polla estaba completamente erecta. Me extraño ver aquella fuerte erección ya que rondaba los cincuenta años, si es que no los sobrepasaba ya. Yo estaba nervioso, sabía que iba a estarlo así que le tome prestados dos o tres ansiolíticos a mi hermano y me los tome con un poco de vodka para entonarme.

Lo primero que hice en aquella habitación de hotel fue tocar las manos de Manuel. Mi pequeño secreto me hizo ver todas sus parafílias como quien tiene un sueño, como si estuviese dormido y sus más oscuros y deseados deseos pasaran por mi mente como una pequeña corriente eléctrica. Supe de inmediato cual era su parafília. A Manuel le gustaba que lo penetrasen. Que lo azotasen, anudarlo a la cama con correas que, sorpresa, ya tenía preparadas bajo la almohada. Sonreí al verlas pues segundos antes ya las había visto nada más tocarlo con mis manos gracias a mi pequeño secreto.

Aquella noche Manuel quedó más que satisfecho. Anotó ni número de móvil. Durante una vez al mes estuvo llamándome tres noches por semana. Pensé que no daría abasto a tomar viagra el pobre.

Pasado el mes tenía puestos aquellos vaqueros Dolce & Gabbana. Iba por la Gran Vía casi alucinando con mis deseados pantalones. El sol se reflejaba en mi pelo rizado y rubio. Había conseguido lo que me propuse. Era un chapero sí, pero el hecho de serlo me había otorgado mi sueño. Dejé de caminar y me paré a mirar un escaparte. Había un traje precioso de un negro brillante. ¿Qué clase de tejido era aquel tan luminoso? Me enamoré inmediatamente de él. Alcé la vista y pude ver como un hombre que llevaba gabardina y portaba un maletín de cuero me sonreía a través del reflejo del escaparate. Me dí la vuelta y sonreí con una de mis sonrisas angelicales. Ahora solo tenía en mente los trescientos euros que le cobraría y el Iphone 5S de color blanco y dorado que había visto en la tienda de smartphones.

Ser chapero no estaba mal si tus clientes eran tan generosos como los que tuve meses después.

FIN

Fdo. Macarena Govanntes.-

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4:41 pm - Mie, Mar 5, 2014

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